Tengo desde hace unos días seleccionadas unas fotos de la Patagonia argentina, pero últimamente no paro: galletas, costura, recados, curro... pero bueno, de hoy no pasa. Lo voy a hacer en dos partes para no saturaros con tantas fotos.
Nos habíamos quedado en Salta, en el noroeste. De allí volamos a Usuahia, a Tierra de Fuego, al fin del mundo. Tuvimos que guardar la ropa de verano y sacar el gorro, guantes y bufanda, aunque tuvimos suerte y nos hizo unos días preciosos:
En toda Argentina hay una sensibilización especial por el tema de las Malvinas, pero aquí en Usuahia es todavía más palpable:
El primer día estuvimos dando un paseíto por el pueblo. Es muy pintoresco, recogido en una bahía, con una calle principal con casi todas las tiendas y restaurantes y casitas de madera y chapa de muchos colores:
También aprovechamos a subir al Glaciar Martial, para ver las vistas desde allí y a tomar algo en la Casita del Te. Era una cucada, y había un montón de pasteles muy ricos para degustar. También tiene una pequeña tienda de ganchillo y de cosas de repostería (piqué, piqué, era imposible no hacerlo):
Al día siguiente lucía un sol espectacular y aprovechamos a dar un paseo en barco por el Canal de Beagle y disfrutar del paisaje y de sus habitantes: los lobitos de mar de un pelo, de dos pelos, cormoranes, gaviotas y hasta un grupo de pingüinos despistados:
Fue impresionante estar tan cerquita, oir esos soniditos tan graciosos que hacen, y como huelen!!! El paseo llegaba hasta el Faro Les Eclaireurs, un faro conocido popularmente como el faro del fin del mundo aunque se trata de otro que está en la isla de los estados. Sea como sea ese faro me tiene enamorada:
En toda argentina hemos comido muy bien. Aquí probamos dos de las especialidades: la merluza negra, que tiene mas grasa que la de aquí y es mucho más sabrosa, y el cordero patagónico. Aquí veis como lo asan. Estaba delicioso:
Después de comer alquilamos un coche y estuvimos visitando los lagos Escondido y Fagnano, muy bonitos los dos. Se nos hizo de noche, porque tuvimos que auxiliar a una familia que se les había atascado el coche en la nieve. Pensaba que no salían, pero al final entre unos cuantos lo conseguimos.
Al día siguiente visitamos el Parque Nacional Tierra de Fuego, un bosque de lengas de paisajes increíbles. Allí hace tanto frío que no hay bacterias que descompongan los arboles, y cuando mueren dan un aspecto fantasmagórico al parque:
También merece una visita el museo de la prisión. A mí me impresionó especialmente el ala que estaba sin restaurar:
¿A qué es todo una maravilla? Pues en la próxima entrada os enseño el Perito Moreno.
Hasta pronto.